Comercio
Sopa de letras de las ventas
Publicada em 27/7/2011 - Lia Nara Bau/Jornal Exclusivo
No basta solamente ser un bueno vendedor. Es necesario conocer técnicas de ventas, conocer el producto, el perfil de la tienda y de los clientes y tener un bueno vocabulario. Sí, dominar el lenguaje es esencial para quien faena con el público y precisa lo persuadís a hacer una buena compraventa. El consultor, ponente y especialista en Marketing y Gestión Empresarial, Julio Cesar S. Santos (Río de Janeiro/RJ), destaca que, en un mercado altamente competitivo como el de hoy, es necesario saber vender con objetividad, pues de un lado el vendedor enfrentará concurrentes cada vez más agresivos y ofreciendo productos de calidad similar al suyo.
De otro lado, él encontrará clientes cada vez más exigentes y con menos tiempo para el acto de la compraventa. “De esa forma, en una negociación, el peso del vocabulario del vendedor aumenta considerablemente, pues él tendrá que utilizar sinónimos que traduzcan objetiva y rápidamente sus pensamientos”, explica.
Por eso, una de las cuestiones básicas es el uso correcto de la lengua portuguesa. Santos habla que el lenguaje es esencial ya en el primer paso de una venta, que es la técnica del ‘approach’ (aproximación). “El vendedor tendrá que aproximarse de su futuro cliente a fin de establecer un vínculo personal con él. Siendo así, él necesitará entrar en el ‘rayo de acción’ del cliente; o sea, el círculo protector imaginario de un metro de circunferencia que los seres humanos trazan para protegerse de extraños. Y, para eso, él sólo dispone de tres segundos”, aclara.
Según el consultor, en el primero segundo, el cliente juzgará la apariencia del vendedor. En el segundo, evaluará la postura corporal y, en el tercero segundo, el cliente evaluará la elocuencia verbal. “De ahí la importancia del profesional saber expresarse correcta y objetivamente, pues así él demostrará profesionalismo, madurez y respeto al poco tiempo de sus clientes”, dice.
El vocabulario del vendedor debe estar adecuado al perfil de la tienda y sus consumidores. Además de eso, él debe ser capaz de nivelar su lenguaje conforme el cliente que está atendiendo. “Su lenguaje debe estar a la altura de la de su cliente, o sea, él no debe utilizar un lenguaje muy técnico para el hombre común y, mucho menos, un lenguaje simple para un cliente más esclarecido”, enseña.
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